Cañadas del Teide

Cañadas del Teide

Si el visitante pudiera observar el Parque Nacional del Teide desde el aire, la primera cosa que llamaría su atención es la enorme caldera, depresión de unos diecisiete kilómetros de diámetro, sobre la que se asienta el teide. Se trata del Circo de Las Cañadas del Teide, limitado al Norte, Este y Sur por ásperos escarpes de hasta seiscientos metros de desnivel que muestran por medio de sus estratos una parte de la historia geológica de la zona.

Observando con más detalle, se puede estimar que los Roques de García, ubicados al sur de la caldera, realmente dividen la enorme depresión en dos semicalderas, una ubicada al NE y la otra, más pequeña, al SO.

Cañadas

En Canarias, el término «Cañadas» se aplica a un terreno liso, entre montañas o bien marginado por un escarpe donde se depositan los derrubios y materiales desgastados.

Este nombre se debe a que cañada significa zona de paso de ganado. Las Cañadas forman el camino más corto para cruzar la isla de norte a sur y donde además de esto era frecuente subir al ganado a lo largo de la época veraniega. De ahí el nombre de Las Cañadas para llamar las zonas llanas, al pie del teide.

El complejo volcánico Teide y Pico Viejo aparece en el centro de Las Cañadas y se eleva hasta los 3.717,98 metros de altitud. Se trata de un estratovolcán formado por la acumulación de materiales a lo largo de consecutivas erupciones. Hoy en día continúa activo, hecho confirmado por la alta actividad de las fumarolas en el Pico del Teide.

Caldera de las Cañadas del Teide

Hace ciento ochenta años las cimas centrales de Tenerife estaban coronadas por un «conjunto» volcánico que se denomina Edificio Cañadas.

Del primitivo Edificio Cañadas del Teide solo se conoce una parte de sus laderas que descienden hasta la costa desde las zonas centrales de la isla, en donde se alcanzan alturas superiores a los 2.700 metros.

La base perceptible tiene unos cuarenta y cinco km de diámetro. La parte más alta ha desaparecido dejando en su sitio una depresión rodeada por potentes paredones que configuran un circo incompleto de dieciseis kilómetros en su eje mayor, cuya base se halla a unos 2.000 m sobre el nivel del mar.

Una joya que no te puedes perder: ven a visitarla.

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